A ver que opinamos los que hemos sobrevivido a despertarse con el frío… Ahora mismo tenemos en Madrid (pero podría ser en cualquier parte) a los conductores de autobús en huelga. Primero yo he agradecido que se hayan quedado en casa para demostrarnos lo cabreados que están con quién sea, más que nada porque la cantidad de gente que se amontonaba en el metro por no poder coger el bus me ha vuelto a dejar calentito de nuevo. Ahora bien, cuando he comenzado a sudar, esto de la huelga ha empezado a parecerme una injusticia…
¿Porqué cuando el grupo de gente que trabajamos en mi empresa nos cabreamos con el jefe no hacemos huelga? Pues porque no se enteraría ni el gato del portero y además nos íbamos al metro… pero no a estar calentitos sino a cantar algo y a pedir unayuditapofavó. Esto principalmente es lo que me impide solidarizarme con los camaradas del autobús.
Se me ha ocurrido una solución mientras me peleaba con una señora por coger el último periódico de gratis que había en la estación en la que me he bajado… ¿Porqué no hacen huelga pero a la japonesa y en fin de semana por la noche? Pensémoslo un momento… hace poco se dijo que el estudio económico que metro de Madrid había hecho para abrir los findes por la noche demostraba que los gastos no compensaban lo que costaba poner en marcha la red. Suponiendo que en los autobuses pasa lo mismo (o mucho peor, tal y como está el precio del gasoil), desde aquí lanzo un mensaje a los camaradas cabreados: ¡Haced huelga poniendo en marcha todos los autobuses diurnos por la noche este fin de semana! Ya veréis lo rápido que la empresa os concede todo lo que pidáis cuando vean la sangría de dinero. Y encima os sacaremos a hombros todos los que cogemos el bus…