Como muchos seguramente tendréis ya por estas fechas, y como el resto de los mortales sabemos o somos conocedores, la semana pasada salió a la venta el nuevo “super-gadget” del “recontra-espionaje” de CIPOL ex(Apple) también conocido por I-POD
Siendo un usuario de Windows desde el 3.10, disculpad que no aprecie suficiente ningún OS del Sr. Jobs (”Estivie” para los amigos), pero lo que me llama la atención es el consumismo acelerado y desgaste de tarjetas Visa que este aparato ha traído al mercado nacional e internacional.
Empecemos por pensar que un consumidor final piensa que su felicidad y su curva de utilidad es máxima cuando compra un iPod que no tiene todas las funciones de Bluetooth preparadas así como piensa que es capaz de convivir con un equipo que no tiene batería intercambiable, haciéndolo pues una artículo meramente consumista o de usar y tirar. Bien, entendida esta faceta, y comprendiendo que es muy útil el pulsímetro en el equipo, que cambie su orientación de vertical a horizontal y que además, puedas usarlo con un solo dedo, el usuario final decide adquirirlo.
Y aquí empieza el problema, vamos a ver, lo adquiere en dólares o en euros, la pregunta tiene respuesta simple, lo pagará en el tipo de moneda que referenciado a la otra tenga un mejor tipo de cambio, ceteris paribus calidad, plazos y gastos de entrega.
Pero no, no es así de simple, porque la economía está en un momento de recesión, y no es lo mismo generar flujos económicos en la tienda ad hoc más cercana, que pagarlo vía un portal web de subastas americano –me niego a la propaganda gratuita-, pues el dinero queda directamente fuera del flujo nacional de recursos.
Hace un par de siglos, al consumidor que hiciese eso de comprar fuera, se le hubiera llamado desaforado, traidor a la nación y hasta colaboracionista del capitalismo invasor, sin embargo, hoy en día, teorías macroeconómicas en la mano, todos, desde el más sencillo al más complejo de nosotros, interiorizamos que lo compraremos en dónde nos resulte más barato.
Así pues, hoy en día, con un tipo de cambio favorable hacia el dólar, hacia el consumismo tecnológico, en un mercado donde no se valoran las marcas nacionales por inexistir elementos sustitutivos competitivos (a ver quién “presumía” de un Amstrad cuando uno tenía un Apple) uno se pregunta, ¿es posible ser nacionalista económico cuando la utilidad de la persona está dentro de un mercado competitivo o sencillamente hay que ser anarco-nacionalista y comprarse un iPod aunque uno ejerza su voto y su conciencia hacia partidos anti-globalización y anti-USA?
Otra duda, ¿cómo puede uno comprar nada a los EEUU si al hacerlo estás contribuyendo a la destrucción del medio ambiente?
Finalmente, ¿cómo puedes comprar más barato usando el tipo de cambio y un sistema sin intermediarios en los EEUU si con ello puenteas el margen de a tienda de barrio y de la gran superficie nacional? ¿no te sientes culpable?
