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Crisis… ¿Dónde?

Publicado en la categoría Crisis | Escrito por Santi

Manual de Crisis

“Crisis”. Esta es probablemente hoy en día la palabra más oída y utilizada en cualquier tertulia de cariz económico que se desarolle en España. Muchos la usan al “tun-tún”, sin entender lo que implica en realidad o cuáles son sus hipotéticas repercusiones. Pero se ve que es la moda y “viste” mucho utilizarla, quizá es porque quien lo hace cree que por el hecho de citarla gana automáticamente credibilidad.

Somos un país paradójico. Capaces de pasar de la euforia colectiva de saber que nos hemos convertido en la 8ª economía mundial (en términos de PIB y por poco tiempo), o de intuir que pronto podríamos superar también a Italia, al desánimo más absoluto por unas predicciones que no nos son nada halagüeñas. ¿Pero señores qué queremos? ¿Qué es lo que hemos estado sembrando todos estos años de crecer a más del 3,5% (lo cual es muchísimo para ser un país plenamente desarrollado, capitalista e integrado en la UE) y no aprovecharlo como deberíamos haberlo hecho?

Durante años hemos fomentado que el sector de la construcción fuera la locomotora de nuestra economía desoyendo a los expertos que sin tener que hacer ningún alarde de conocimientos técnicos nos predecían una caída en picado no muy lejana. Quizá finalmente no lo vaya a ser tanto, afortunadamente. Pero de lo que no hay duda es que hemos hecho nuestra como nadie, la máxima del “pan para hoy y hambre para mañana”.

El sector de la construcción es el típico sector muy intensivo en mano de obra que en caso de estar en alza ayuda a reducir rápidamente la tasa de desempleo. A este fenómeno le debemos las bajas tasas históricas de paro registradas en nuestro país que en algunos casos han rozado el 5%, que como sabréis es considerado por muchos como “pleno empleo” o “paro coyuntural”. Sin embargo todos están de acuerdo en que el crecimiento generado por este sector, aunque produce un rápido crecimiento, disminuye el paro y ayuda a maquillar las cifras macroeconómicas españolas, sin embargo, y aquí está el problema, no es un sector “eficiente”. Y la “eficiencia” es la otra palabra clave de la economía española porque tradicionalmente carecemos de ella en comparación con otros países. Si a una balanza por cuenta corriente crónicamente deficitaria (como es el caso de la española), le añadimos una mano de obra poco cualificada, una industria relativamente poco eficiente también, un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por pymes, y como guinda un sector líder en la economía que es el de la construcción que no se caracteriza precisamente por su valor añadido ni por su inversión en I+D(+I), tendremos los ingredientes de este gran pastel-falla que antes o después nos tenía que explotar en los morros.

Y debemos dar gracias que según parece este “aterrizaje” no será todo lo brusco que en principio se anunciaba. Estaba claro que España dado su nivel de desarrollo no podría continuar creciendo al 3,8% por mucho tiempo. Sin ir más lejos Alemania no llega al 2% y Japón lleva años sumido en un carrusel de subidas y bajadas en torno al 1%. Pero aún así y con esa terrible crisis acechándonos, parece que la rebaja en las previsiones de crecimiento del año que viene no bajarán más del 2,7%, lo cual sin dejar de ser un “decrecimiento” tampoco puede ser considerado como un dato excesivamente negativo.

Como siempre se suele decir en estos casos, es hora de que España empiece a mirar con decisión hacia la inversión estratégica en I+D y en una mano de obra preparada y eficaz para al menos poder competir a nivel global con los países de nuestro entorno con igualdad de armas y unas perspectivas de futuro esperanzadoras. Mimbres no nos faltan; decisión, confianza en nosotros mismos, y cabeza para hacerlo de la forma más adecuada quizá sí.


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