Abr
4

El Euro, divisa con vocación internacional

Publicado en la categoría Euro | Aún no hay comentarios, escribe uno tú »

El establecimiento de la Unión Económica y Monetaria y la creación del Euro como moneda única han significado uno de los cambios más relevantes y con mayor peso en la escena monetaria internacional desde la configuración de la disciplina cambiaria de Bretton Woods.

Zona Euro

La consolidación del Euro dentro del sistema monetario internacional depende directamente de múltiples variables asociadas a las diferentes funciones que desarrolla una moneda internacional. En su competencia con la posición que aún hoy sigue manteniendo el dólar americano conviene no perder de vista el dominio que éste ha ejercido durante el último medio siglo en la economía mundial.  Sin embargo en la denominación de las carteras privadas de activos, el dólar ha sufrido un marcada contracción a favor de las monedas europeas y el yen japonés.

Podemos decir que según la tendencia histórica que se viene observando, no es previsible que se vayan a producir cambios drásticos en la descomposición monetaria de operaciones y activos en los mercados. El reciente avance del euro en detrimento del dólar necesitará un periodo largo, progresivo y gradual para acabar de completarse.

Un hipotético proceso de internacionalización del euro y del yen obtendría mayores ventajas ya que se conseguiría un estrechamiento del ámbito de actuación de la divisa americana. Llegados a este punto parece más factible que pueda acabar ocurriendo esto en el caso del euro que en el del yen japonés, dado que la competencia ya establecida yen/dólar es mucho más intensa en la zona asiática.

Como moneda con vocación de facturación a nivel internacional, el euro es ya actualmente una referencia lógica en la Euro mayor parte de los intercambios comerciales que se dan entre los países de la Unión Europea, aunque hay que reseñar que el comercio “intracomunitario” en este caso deja de tener el carácter o consideración de internacional y esto hace que suponga una sensible reducción del peso sobre los intercambios mundiales. La mayor participación del euro en la facturación del comercio europeo supondrá que los efectos derivados de las fluctuaciones cambiarias del dólar se reduzcan. Esto supondría un ahorro en primas de riesgo y costes de cobertura.

A modo de conclusión nos gustaría decir que en definitiva el nacimiento de este sistema monetario “tripolar” es una realidad que empezamos a palpar con los dedos aunque algunas turbulencias económicas y monetarias vividas en algunas zonas del planeta en los últimos años no hayan incidido de forma positiva en el cumplimiento de esta previsión.

Mar
31

Apuntes sobre globalización en España, costes y beneficios

Publicado en la categoría Internacional | 6 comentarios

Diferentes formas de concebir lo que llamamos globalización hacen que el mismo hecho de definirla resulte algo conflictivo. Mucho se ha escrito sobre ello, con lo podemos hablar de dos “bandos” bien diferenciados, los que están en contra de los resultados de la globalización y sus consecuencias, y los que opinan que el mismo hecho de estar “fuera” del comercio internacional es lo que hace que ciertos países no se desarrollen… bueno, hasta aquí el típico dilema o disputa… Pero… ¿y cuando nos referimos a España? ¿Cómo ha afectado la globalización a nuestro país?

Globalización

España presenta un retraso “lógico” asociado con la globalización a causa de su particular historia. No debemos olvidar que España era la economía más cerrada durante el periodo posterior a la IIGM (dentro de la OCDE solo Turquía lo superaba). ¿Entonces cuando hablamos de globalización hemos de partir desde el Plan de Estabilización de 1959? Tal vez así sea… lo que esta muy claro es que con la entrada en la UE las cosas han cambiado cómo decía el ministro de finanzas Rodrigo rato: “Desde 1970 a 1995, España fue incapaz de crear trabajo, lo cual es un logro del que nadie puede estar orgulloso”. “Desde 1995 a 2002, se crearon 3.4 millones de trabajos. Hemos cambiado la situación social”

Aparecen datos positivos como los ofrecidos por el FMI (Fondo Monetario Internacional), que indican que en los 20 últimos años España ha multiplicado por 3.6 la renta per cápita ajustada y, en este período sólo hay 4 países desarrollados que han logrado mejorar más rápidamente que España su nivel de la prosperidad: Irlanda, Luxemburgo, Malta y Chipre. España en los últimos 10 años ha aumentado desde 87% de los ingresos per cápita europeos al 100%. Además, las empresas españolas no tenían importancia internacional, pero con el paso del tiempo (y a medida que la economía se abría al exterior). España pasó de ser receptor de IDE (inversión directa extranjera) a convertirse en partícipe de prácticamente todas las economías del mundo. Sabemos que la globalización ha traído grandes beneficios tanto en Europa consolidando el sector de bienes y servicios como en Latinoamérica (más dirigido este mercado a bienes no comerciables como el gas, electricidad…)

Podemos decir que estos hechos sugieren un estrecho vínculo entre la internacionalización de las firmas españolas y sus mejoras en términos de convergencia hacia los países miembros de la UE.

Pero… ¿que hay de los costes de la globalización? Eso de invertir en el extranjero… ¿No nos enseñaban en las facultades de economía que podía importar “volatilidad”? ¿Se esta viendo esto en cierta manera con el “aún reciente credit crunch americano”? ¿Qué hay de la deslocalización de las empresas que no pueden competir en costes y se van a Asia? ¿Qué hay de los problemas de inmigración (sobretodo como sabéis de Latinoamérica y los “países del este”) que conlleva la globalización en España, tales como perdidas de puestos de trabajo? (a pesar de que contribuyan al PIB… que les pregunten a los astilleros a ver que opinan…).

Después de un brevísimo repaso… ¿Que mas cosas positivas y negativas nombraríais a favor o en contra de la globalización en España? ¿Podemos decir que en términos globales nos ha beneficiado? El debate queda abierto.

Mar
28

Crisis… ¿Dónde?

Manual de Crisis

“Crisis”. Esta es probablemente hoy en día la palabra más oída y utilizada en cualquier tertulia de cariz económico que se desarolle en España. Muchos la usan al “tun-tún”, sin entender lo que implica en realidad o cuáles son sus hipotéticas repercusiones. Pero se ve que es la moda y “viste” mucho utilizarla, quizá es porque quien lo hace cree que por el hecho de citarla gana automáticamente credibilidad.

Somos un país paradójico. Capaces de pasar de la euforia colectiva de saber que nos hemos convertido en la 8ª economía mundial (en términos de PIB y por poco tiempo), o de intuir que pronto podríamos superar también a Italia, al desánimo más absoluto por unas predicciones que no nos son nada halagüeñas. ¿Pero señores qué queremos? ¿Qué es lo que hemos estado sembrando todos estos años de crecer a más del 3,5% (lo cual es muchísimo para ser un país plenamente desarrollado, capitalista e integrado en la UE) y no aprovecharlo como deberíamos haberlo hecho?

Durante años hemos fomentado que el sector de la construcción fuera la locomotora de nuestra economía desoyendo a los expertos que sin tener que hacer ningún alarde de conocimientos técnicos nos predecían una caída en picado no muy lejana. Quizá finalmente no lo vaya a ser tanto, afortunadamente. Pero de lo que no hay duda es que hemos hecho nuestra como nadie, la máxima del “pan para hoy y hambre para mañana”.

El sector de la construcción es el típico sector muy intensivo en mano de obra que en caso de estar en alza ayuda a reducir rápidamente la tasa de desempleo. A este fenómeno le debemos las bajas tasas históricas de paro registradas en nuestro país que en algunos casos han rozado el 5%, que como sabréis es considerado por muchos como “pleno empleo” o “paro coyuntural”. Sin embargo todos están de acuerdo en que el crecimiento generado por este sector, aunque produce un rápido crecimiento, disminuye el paro y ayuda a maquillar las cifras macroeconómicas españolas, sin embargo, y aquí está el problema, no es un sector “eficiente”. Y la “eficiencia” es la otra palabra clave de la economía española porque tradicionalmente carecemos de ella en comparación con otros países. Si a una balanza por cuenta corriente crónicamente deficitaria (como es el caso de la española), le añadimos una mano de obra poco cualificada, una industria relativamente poco eficiente también, un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por pymes, y como guinda un sector líder en la economía que es el de la construcción que no se caracteriza precisamente por su valor añadido ni por su inversión en I+D(+I), tendremos los ingredientes de este gran pastel-falla que antes o después nos tenía que explotar en los morros.

Y debemos dar gracias que según parece este “aterrizaje” no será todo lo brusco que en principio se anunciaba. Estaba claro que España dado su nivel de desarrollo no podría continuar creciendo al 3,8% por mucho tiempo. Sin ir más lejos Alemania no llega al 2% y Japón lleva años sumido en un carrusel de subidas y bajadas en torno al 1%. Pero aún así y con esa terrible crisis acechándonos, parece que la rebaja en las previsiones de crecimiento del año que viene no bajarán más del 2,7%, lo cual sin dejar de ser un “decrecimiento” tampoco puede ser considerado como un dato excesivamente negativo.

Como siempre se suele decir en estos casos, es hora de que España empiece a mirar con decisión hacia la inversión estratégica en I+D y en una mano de obra preparada y eficaz para al menos poder competir a nivel global con los países de nuestro entorno con igualdad de armas y unas perspectivas de futuro esperanzadoras. Mimbres no nos faltan; decisión, confianza en nosotros mismos, y cabeza para hacerlo de la forma más adecuada quizá sí.

Mar
18

“Spain is chic” … pero el milagro español toca a su fin…

Publicado en la categoría Internacional | 1 comentario

Sugún un artículo del Financial Times de hoy martes, España es un país de moda. Aparte de las alusiones a la superioridad en cifras que recientemente hemos alanzado frente a Italia (superioridad que el que aquí escribe no comparte, por ser eso, cifras nominales), diversas personalidades e iconos de la actual sociedad española son mundialmente reconocidos.

Dudo mucho que factores como el oscar ganado por Javier Bardem (desde aquí una felicitación) influyan mucho en la situación económica de todos aquellos que tenemos dificultades para llegar a fin de mes. Con relación a Italia mi percepción es que, por mucho que haya cifras que puedan conducir a conclusiones triunfalistas, superar a un país cuya bien conocida industria exporta a medio planeta me parece precipitado. Esa entrada de capitales es algo de lo que España carece casi por tradición, salvo excepciones como el grupo Inditex (Zara) y pocos casos más.

Desde que los primeros indicios de una crisis han asomado en el panorama económico he reflexionado de la siguiente manera: si la bonanza económica de los últimos años se debía en gran parte a la construcción, ¿cómo podrá España reponerse si esa bonanza se apoya en el endeudamiento de gran parte de la población por veinte, treinta y cuarenta años? En mi opinión si alguien está tan endeudado es muy difícil que consuma productos y servicios con “alegría”, impulsando así la economía. Y si esa deuda pesa por tantos años, ¿cuánto tiempo tardarán esas personas en liberar recursos para consumir como antes?

Mar
17

JP Morgan “rescata” a Bearn Sterns para evitar una cadena de hundimientos…

Desde ayer, el banco de inversión JP Morgan es el propietario de la banca Bearn Sterns. La crisis de liquidez de esta última había precipitado el precio de sus acciones desde los 30 dólares (incluso a este precio habían cedido ya un 40%) el viernes hasta los dos dólares que supone la valoración que JP Morgan hizo para la compra. ¿Motivo de esta crisis? Las hipotecas basura, como no.

La operación, pactada con la directiva del banco comprado, evitará (en teoría) que Bearn Sterns hubiera acabado vendiendo a la desesperada dichas hipotecas a precio irrisorio, lo cual hubiera precipitado el hundimiento de otras entidades al desplomarse el valor de sus activos.

Resulta gracioso comprobar como se ha repetido este fenómeno. Durante los años 80, la firma Salomon Brothers fué pionera en la negociación de bonos hipotecarios. El producto consiste en tomar un gran volumen de hipotecas, agruparlas y “trocear” dicho conjunto en pequeños bonos que pagan un interés procedente de los pagos de dichas hipotecas. Los padres del invento calcularon que, cuando las hipotecas son de alto riesgo o “basura”, el interés alto que pagan por el riesgo siempre compensa los posibles impagos… aparte de la peligrosa suposición de que, llegados al extremo, alguna instancia de la administración acudiría al auxilio de los propietarios de las casas para impedir que se quedaran en la calle.

El problema es que, en una mala situación económica, una gran mayoría de las hipotecas de este tipo empiezan a tener impagos, con lo cual el invento anterior de desmorona… y el banco de inversión pierde hasta la camisa cuando la gente empieza a quedarse en la calle.

Con respecto a este fenómeno siempre he admirado la decencia que han tenido en Estados Unidos de, por lo menos, llamar las cosas por su nombre y etiquetar de “basura” estas hipotecas… cosa que en España no hemos hecho. Lo que debería de producir auténtica vergüenza es que incluso las cajas de ahorros, cuya función social hace tiempo que es una quimera, exhiben orgullosas ratios de morosidad aceptables. ¿No va con ellas el tema de las hipotecas de alto riesgo? Por supuesto que sí… solo que las han vendido a otras entidades financieras para quitárselas de encima. Así empezó la cosa en Estados Unidos, veremos como acaba aquí.