Jul
19

El iPod, el patriotismo y el tipo de cambio.

Como muchos seguramente tendréis ya por estas fechas, y como el resto de los mortales sabemos o somos conocedores, la semana pasada salió a la venta el nuevo “super-gadget” del “recontra-espionaje” de CIPOL ex(Apple) también conocido por I-POD

Siendo un usuario de Windows desde el 3.10, disculpad que no aprecie suficiente ningún OS del Sr. Jobs (”Estivie” para los amigos), pero lo que me llama la atención es el consumismo acelerado y desgaste de tarjetas Visa que este aparato ha traído al mercado nacional e internacional.

Empecemos por pensar que un consumidor final piensa que su felicidad y su curva de utilidad es máxima cuando compra un iPod que no tiene todas las funciones de Bluetooth preparadas así como piensa que es capaz de convivir con un equipo que no tiene batería intercambiable, haciéndolo pues una artículo meramente consumista o de usar y tirar. Bien, entendida esta faceta, y comprendiendo que es muy útil el pulsímetro en el equipo, que cambie su orientación de vertical a horizontal y que además, puedas usarlo con un solo dedo, el usuario final decide adquirirlo.

Y aquí empieza el problema, vamos a ver, lo adquiere en dólares o en euros, la pregunta tiene respuesta simple, lo pagará en el tipo de moneda que referenciado a la otra tenga un mejor tipo de cambio, ceteris paribus calidad, plazos y gastos de entrega.

Pero no, no es así de simple, porque la economía está en un momento de recesión, y no es lo mismo generar flujos económicos en la tienda ad hoc más cercana, que pagarlo vía un portal web de subastas americano –me niego a la propaganda gratuita-, pues el dinero queda directamente fuera del flujo nacional de recursos.

Hace un par de siglos, al consumidor que hiciese eso de comprar fuera, se le hubiera llamado desaforado, traidor a la nación y hasta colaboracionista del capitalismo invasor, sin embargo, hoy en día, teorías macroeconómicas en la mano, todos, desde el más sencillo al más complejo de nosotros, interiorizamos que lo compraremos en dónde nos resulte más barato.

Así pues, hoy en día, con un tipo de cambio favorable hacia el dólar, hacia el consumismo tecnológico, en un mercado donde no se valoran las marcas nacionales por inexistir elementos sustitutivos competitivos (a ver quién “presumía” de un Amstrad cuando uno tenía un Apple) uno se pregunta, ¿es posible ser nacionalista económico cuando la utilidad de la persona está dentro de un mercado competitivo o sencillamente hay que ser anarco-nacionalista y comprarse un iPod aunque uno ejerza su voto y su conciencia hacia partidos anti-globalización y anti-USA?

Otra duda, ¿cómo puede uno comprar nada a los EEUU si al hacerlo estás contribuyendo a la destrucción del medio ambiente?

Finalmente, ¿cómo puedes comprar más barato usando el tipo de cambio y un sistema sin intermediarios en los EEUU si con ello puenteas el margen de a tienda de barrio y de la gran superficie nacional? ¿no te sientes culpable?

Abr
4

El Euro, divisa con vocación internacional

El establecimiento de la Unión Económica y Monetaria y la creación del Euro como moneda única han significado uno de los cambios más relevantes y con mayor peso en la escena monetaria internacional desde la configuración de la disciplina cambiaria de Bretton Woods.

Zona Euro

La consolidación del Euro dentro del sistema monetario internacional depende directamente de múltiples variables asociadas a las diferentes funciones que desarrolla una moneda internacional. En su competencia con la posición que aún hoy sigue manteniendo el dólar americano conviene no perder de vista el dominio que éste ha ejercido durante el último medio siglo en la economía mundial.  Sin embargo en la denominación de las carteras privadas de activos, el dólar ha sufrido un marcada contracción a favor de las monedas europeas y el yen japonés.

Podemos decir que según la tendencia histórica que se viene observando, no es previsible que se vayan a producir cambios drásticos en la descomposición monetaria de operaciones y activos en los mercados. El reciente avance del euro en detrimento del dólar necesitará un periodo largo, progresivo y gradual para acabar de completarse.

Un hipotético proceso de internacionalización del euro y del yen obtendría mayores ventajas ya que se conseguiría un estrechamiento del ámbito de actuación de la divisa americana. Llegados a este punto parece más factible que pueda acabar ocurriendo esto en el caso del euro que en el del yen japonés, dado que la competencia ya establecida yen/dólar es mucho más intensa en la zona asiática.

Como moneda con vocación de facturación a nivel internacional, el euro es ya actualmente una referencia lógica en la Euro mayor parte de los intercambios comerciales que se dan entre los países de la Unión Europea, aunque hay que reseñar que el comercio “intracomunitario” en este caso deja de tener el carácter o consideración de internacional y esto hace que suponga una sensible reducción del peso sobre los intercambios mundiales. La mayor participación del euro en la facturación del comercio europeo supondrá que los efectos derivados de las fluctuaciones cambiarias del dólar se reduzcan. Esto supondría un ahorro en primas de riesgo y costes de cobertura.

A modo de conclusión nos gustaría decir que en definitiva el nacimiento de este sistema monetario “tripolar” es una realidad que empezamos a palpar con los dedos aunque algunas turbulencias económicas y monetarias vividas en algunas zonas del planeta en los últimos años no hayan incidido de forma positiva en el cumplimiento de esta previsión.